Festivales y premios

Cómo leer Venecia 2026 más allá del palmarés: el mapa de una programación desigual y expandida

La 83.ª Mostra, celebrada del 2 al 12 de septiembre de 2026, no se deja resumir por el León de Oro. Su programa distribuyó el riesgo, el prestigio, el cine político, la no ficción de larga duración, la restauración y los primeros largometrajes en espacios con reglas y visibilidades distintas.

Por Redacción MovieResort13 septiembre 2026Sin spoilers
People at the 60th Karlovy Vary International Film Festival in black and white.
Jan Sommer · Pexels · Pexels License

Del titular al mapa: el palmarés responde a otra pregunta

El cierre del 12 de septiembre convirtió Woman Unknown, de May el-Toukhy, en la noticia inmediata de Venecia 2026 al recibir el León de Oro. Pero un premio expresa el veredicto de un jurado sobre la competición; no explica por sí solo qué decidió mostrar el festival, qué obras quedaron fuera de concurso, ni qué tipo de cine se situó en Orizzonti, Spotlight, Classics o Immersive.

La selección oficial de La Biennale reúne funciones muy diferentes. Venezia 83 fue la competición principal, compuesta por 21 largometrajes y sometida a la exigencia reglamentaria de estreno mundial. Venice Open reunió ficción, no ficción, series, cortos y el bloque Film on Films fuera de competición. Orizzonti se define como un concurso atento a tendencias formales, debuts, talentos emergentes, cine independiente y cinematografías menos conocidas. Leer todo ello como una única carrera hacia los premios borra precisamente la jerarquía de formatos y objetivos que construye la edición.

Qué cuenta como programación y qué debe mantenerse separado

La programación de la Mostra incluye las secciones oficiales: Venezia 83, Venice Open, Orizzonti, Venice Spotlight, Venice Classics, Venice Immersive y Biennale College Cinema. Cada una responde a un marco distinto. Spotlight, por ejemplo, se orienta a obras de cualquier género que destaquen por su relación innovadora con el público; Classics presenta restauraciones recientes; Immersive agrupa proyectos XR en la isla del Lazzaretto Vecchio.

También coexistieron dos espacios paralelos que no deben confundirse con la selección oficial de La Biennale: Giornate degli Autori, una sección independiente promovida por asociaciones de autores italianos, y la Settimana Internazionale della Critica, organizada por el sindicato italiano de críticos y centrada en siete óperas primas en competición. Formar parte de cualquiera de estas plataformas significa presencia en el ecosistema veneciano, pero no equivale a competir por el León de Oro.

Algo semejante vale para Venice Production Bridge. Del 3 al 9 de septiembre funcionó como plataforma industrial para proyectos inéditos o en curso: mercados de derechos de adaptación y financiación, Final Cut in Venice y encuentros profesionales. Un proyecto presentado allí puede ser importante para la futura circulación del cine sin ser una película estrenada en la programación pública.

La cartografía de 2026: concentración competitiva y expansión alrededor de ella

La competición combinó autores consolidados y títulos de procedencias muy diversas. En sus 21 películas figuraron producciones o coproducciones de Europa, América, Asia y Oriente Medio: desde Ink, de Danny Boyle, y Wild Horse Nine, de Martin McDonagh, hasta Look Back, de Hirokazu Koreeda; Possible Love, de Lee Chang-dong; Kami nour, de Ali Asgari; y NAZA, codirigida por Yuval Abraham y Rachel Szor. También concentró una presencia italiana notable, con obras de Marco Bechis, Edoardo De Angelis, Nanni Moretti, Andrea Pallaoro y Paolo Strippoli.

La expansión decisiva ocurre fuera del concurso. Venice Open reservó un espacio especialmente amplio para la no ficción y para duraciones que alteran el ritmo habitual de un festival: Musk dura 225 minutos, Biografía de Jorge Luis Borges 330, My Undesirable Friends: Part II – Exile 355 y Joie de vivre 435. No son anomalías marginales: la sección les da cabida sin pedirles que se ajusten al formato competitivo principal. En cambio, Venezia 83 solo tuvo dos casos de duración muy extensa, Dau, con 195 minutos más intermedio, y Possible Love, con 164 minutos.

Spotlight completó ese mapa con ocho películas cuyo criterio declarado no es el prestigio autoral ni el debut, sino la innovación y la relación con públicos concretos. Allí convivieron producciones de Palestina, México, Líbano, Georgia, Hungría, Rumanía y Japón. El resultado documentable no es una tesis única sobre “el cine del mundo”, sino una edición que separó deliberadamente sus vitrinas de legitimación, descubrimiento, acceso y experimentación.

Cuatro diálogos que el programa permite observar, sin adjudicarle una intención total

Primero, el presente político atraviesa varias zonas, aunque con formas y grados de centralidad distintos. En competición aparecieron NAZA y Wild Horse Nine; fuera de concurso, Citizen Osama, Letters from the Silenced Country, My Undesirable Friends: Part II – Exile e Imperium; y Spotlight incluyó Conversation With The Sea. Las sinopsis y los créditos no autorizan a convertir estas coincidencias en una doctrina cerrada del festival, pero sí permiten registrar una recurrencia de obras vinculadas a conflicto, memoria pública, periodismo, desplazamiento o poder.

Segundo, la programación defendió una idea amplia de duración. Las películas de más de tres, cinco y hasta siete horas se alojaron mayoritariamente fuera de competición, donde el reglamento admite obras de formatos y tipos variados. Esa distribución no demuestra que el festival considere la no ficción “menor”; indica, más prudentemente, que la sección Open fue el instrumento organizativo para programar obras que desbordan la escala de una sesión convencional.

Tercero, la edición organizó el descubrimiento sin reducirlo al concurso principal. Orizzonti incluyó películas de Phuttiphong Aroonpheng, Rubaiyat Hossain, Auguste Bernard Kouemo Yanghu, Jacqueline Lentzou y otros cineastas situados por la propia sección bajo el signo de las nuevas tendencias, los debuts y las cinematografías menos visibles. El reconocimiento posterior puede cambiar su circulación, pero la posición inicial de una obra en Orizzonti no debe leerse como un puesto inferior en una tabla de calidad.

Cuarto, Venice Classics recordó que programar también es intervenir sobre el pasado material del cine. La sección presentó 19 restauraciones, entre ellas obras de Luis Buñuel, John Cassavetes, Roger Corman, Ann Hui, Roberto Rossellini, Ettore Scola, Andrzej Wajda y Flora Gomes. Esa presencia no es decoración nostálgica: la institución la formula como preservación, revaloración y transmisión de patrimonio cinematográfico.

Ausencias, repeticiones y una desigualdad que sí puede contarse

Las ausencias no prueban por sí mismas una intención: una película puede no estar por decisiones de productores, calendario, elegibilidad, financiación o negociación de estreno. Sí es legítimo describir aquello que consta en la lista final. La competición acreditó a May el-Toukhy como única directora en solitario y a Rachel Szor como codirectora de NAZA junto a Yuval Abraham. Por tanto, conviene evitar dos formulaciones imprecisas que circularon durante el festival: no hubo una sola mujer acreditada en la dirección de los 21 títulos, pero sí una sola película firmada exclusivamente por una directora.

La diferencia importa porque mide cosas distintas. Contar créditos de dirección identifica participación autoral; contar películas dirigidas en solitario revela otra barrera de acceso a la sección de mayor visibilidad. Ninguno de los dos datos permite explicar por sí solo las causas de la desigualdad. La lectura responsable debe conservar la cifra, señalar su método y no convertir la composición del programa en prueba automática de una voluntad que el festival no haya documentado.

Guía para seguir Venecia después de Venecia

Para seguir las películas de esta edición conviene guardar cinco datos por título: sección exacta; fecha y condición de estreno; país o países de producción consignados por el festival; duración; y si se trata de ficción, no ficción, restauración, serie, corto o proyecto inmersivo. Añadir el premio, si lo hubo, es útil, pero nunca debe sustituir esos datos.

También conviene separar tres frases que suelen mezclarse: “se estrenó en Venecia”, “estuvo en la selección oficial” y “compitió por el León de Oro”. Las tres pueden ser verdaderas para una misma película, pero no son equivalentes. Del mismo modo, una presencia en Giornate degli Autori, Settimana della Critica o Venice Production Bridge describe una relación concreta con el acontecimiento, no una participación en Venezia 83.

La mejor lectura disponible para quien no asistió no consiste en fingir una visión total. Consiste en reconstruir el mapa, localizar qué obras vuelven a circular en salas, plataformas, festivales o ediciones físicas, y revisar las críticas solo después de saber desde qué sección y bajo qué condiciones fue presentada cada una.

Fuentes y filmografía consultada

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